Si hay violencia o intimidación, acudir al ambulatorio u hospital más cercano y contar a los facultativos lo ocurrido, ellos pondrán en marcha los protocolos, en los que se incluyen llamar a la policía, los cuales, abrirán el atestado, comenzarán las investigaciones, y en su caso, procederán a la búsqueda y detención, si procede, del denunciado. El motivo es que la violencia física o psíquica ocasionada por el delito, se encuentra en su cumbre al momento de cometerse el delito y el examen que se realice por los facultativos podrá ser más contundente, para que después sea usado, ya sea por el médico forense del Juzgado, o por el profesional forense que se contrate después (y con los que colabora este Despacho). La causa es probar después la “huella física o psicológica” del delito, es decir, que la dolencia que han diagnosticado los médicos es consecuencia directa de la agresión, abuso, amenaza, que se denuncia haber padecido. Tras ello, la víctima o persona de confianza puede llamarme, a fin de localizar las actuaciones que se hayan abierto en el Juzgado, para comenzar nuestro trabajo de acusación particular, y derivarla al profesional médico o psicólogo forense, colaborador del Bufete.
Si no hay violencia o intimidación, sobre todo en delitos económicos, como las estafas, es mejor llamar al despacho con todos los documentos de la operación en la cual le han engañado, a fin de poder orientarle en pedir otros que refuerce la acusación. Mientras se recopile la documentación, le recomendaría enviar un buro fax al denunciando, si se conoce su domicilio, para intentar evitar el pleito, pues si paga lo defraudado, ningún interés se suele tener en que le apliquen la pena, salvo excepciones. Mi experiencia es que la mayoría o no contestan o si contestan, marean con promesa de parte o la totalidad del dinero, condicionado a un evento (“me va a entrar un dinero la semana que viene”, “al final no me ha entrado, pero tranquilo que me llegará”…), que lo único que hace es ganar tiempo, desgastar y ofrecer menos dinero con tal de quitarse la preocupación, aunque se pierda dinero. No caiga en esto. O se paga la totalidad, o si se paga parte, se entrega ante notario y con reconocimiento de deuda en escritura pública del resto de lo defraudado, con garantías como bienes o avalistas, y con esa escritura puede ejecutarse todos los bienes del defraudador y las garantías que haya ofrecido, sin que se discuta la cantidad debida por el Juez al haber reconocido la deuda ante Notario. También, puede denunciarse paralelamente a la ejecución, pues ha se ha reconocido una deuda y pactado un calendario de pagos, sabedor que no tenía intención de pagar según el pacto que se alcanzó. Mi recomendación es que, si en dos semanas no trae el defraudador el dinero, preparemos la denuncia y se presente ante los Juzgados de Instrucción.













